viernes 6 de noviembre de 2009

La historia injustamente se repite: "un loco mata a..."


Hablemos de Enfermedad Mental y Violencia, no podemos estar indiferentes cuando escuchamos: “El loco es violento, no es de fiar, tiene riesgo de violencia, es una persona que te puede hacer daño”. Esta afirmación hace una daño terrible a las personas que sufren una Enfermedad Mental, hasta el punto que ellos mismos se lo creen (auto-estigma) y las consecuencias auto-destructivas que conllevan (no piden ayuda, se aíslan) y cómo se sienten (Baja autoestima, Desconfianza sobre la propia capacidad, Vergüenza, Estrés, Vulnerabilidad, Tristeza).
La adecuada asistencia a las personas con enfermedades mentales graves encuentra importantes barreras para su implantación y el desarrollo. Los conocimientos sobre la naturaleza de estos trastornos, son aún insuficientes, y los tratamientos disponibles no son todo lo eficaces que sería deseable.


El origen de la discriminación, es el prejuicio. La definición de prejuicio es la conformidad con las creencias y reacciones emocionales que uno siente, por ejemplo: Temores, miedos, repulsión, compasión…es la actitud que refleja la disposición de las personas para actuar de una forma negativa o positiva hacia el objeto del perjuicio, sin analizar si existe alguna razón que justifique dicho comportamiento.
En nuestra sociedad existe un prejuicio negativo sobre los enfermos mentales, basado en estereotipos asumidos y compartidos de forma acrítica. Consecuencia particularmente negativa de los estigmas y prejuicios, la discriminación determina que individuos o grupos de una sociedad priven a otros de sus derechos o beneficios por su causa. En el caso de los enfermos mentales, reporta una desventaja que se añade a la directamente derivada de su enfermedad,
“Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones: nacen de padres ladrones, críanse con ladrones, estudian para ladrones y, finalmente, salen con ser ladrones corrientes y molientes a todo ruedo; y la gana de hurtar y el hurtar son en ellos como accidentes inseparables que no se quitan sino con la muerte” Miguel de Cervantes La gitanilla (1613)
Como ejemplo, La Ley General de Sanidad de 1986: “la plena integración de las actuaciones relativas a la salud mental en el sistema sanitario general y de la total equiparación del enfermo mental a las demás personas que requieran servicios sanitarios y sociales”. Pero a pesar de la proclamada asimilación del paciente psiquiátrico a cualquier otro ciudadano que requiera intervención sanitaria, persiste el estigma que acompaña a las enfermedades mentales. Consecuencia del estigma es la insuficiente aceptación de los procesos de reforma y el modelo comunitario, las relaciones interpersonales con pacientes mentales, derivada de que los ciudadanos, por lo general asumen su necesidad pero si les afectan directamente, NO facilitan en modo alguno su implantación y desarrollo (Ejemplos: un colectivo de enfermos que pase a residir o a ser atendido en su cercanía, pisos normalizados y supervisados en tu comunidad vecinal, consolidar amistades con pacientes mentales, pareja, aceptar que el profesor de tu hijo o compañero de trabajo sea paciente mental …). Es la actitud denominada “Nimby” (“Not in my backyard”: no en mi patio) o “Span” (Sí, pero aquí no).
Una parte esencial del estigma y la discriminación surge de la atribución al enfermo mental de una propensión a la violencia. La identificación entre paciente psiquiátrico y conducta violenta imprevisible es básica en el mantenimiento del estigma y las actitudes negativas de la población.
Esta identificación entraña dos sistemas de equivalencias excesivos. Por una parte, la “Criminalización” de la Enfermedad Mental, de manera que la Enfermedad Mental se define como Locura y ésta se asimila a la Violencia.
Por otra parte, la “Medicalización” de la Violencia implica que las conductas perversas, maliciosas, la maldad, en general, no es sino una Enfermedad, en este caso, una forma de Locura.
La idea de que la violencia es una consecuencia obligada de la enfermedad mental está muy extendida entre la población y es una causa muy importante del rechazo social mostrado hacia las personas afectadas (y hacia algunos servicios comunitarios que las atienden). Para combatirla es necesario abordar seriamente una serie de cuestiones:
¿Son los Enfermos Mentales Violentos? ¿Tienen un mayor riesgo de comportarse de forma violenta que la población general? ¿Representan un Riesgo para la Seguridad de la Población?
Las conductas violentas desplegadas por los enfermos mentales revisten una serie de características especiales. Son conductas a menudo aleatorias, de manera que se producen sin un claro desencadenante o a falta de estímulos que puedan entenderse como razonables y lógicos por la población general. Además, en ocasiones son actuaciones aparentemente sin sentido, inexplicables. Todo ello hace que ciertos comportamientos violentos sean impredecibles.
La revisión de la bibliografía sobre relación entre la enfermedad mental y las conductas violentas ofrecen los siguientes resultados:
La prevalencia de conducta violenta entre personas con enfermedad mental grave en la comunidad no difiere de la de la población general de similares características, en pacientes asintomáticos que no consumen drogas. (Steadman 1998).
Asimismo, se ha señalado que el consumo de tóxicos es la variable clínica más clara y consistentemente relacionada con el riesgo de conducta violenta (Norko 2005). De hecho, el abuso de sustancias multiplica por 16 el riesgo de ser detenido y condenado por conducta violenta en las personas diagnosticadas de esquizofrenia (Wallace 2004).
La realidad sobre la relación entre la enfermedad mental y la enfermedad mental grave es que las personas que padecen estas patologías pueden cometer actos violentos de forma impredecible, de forma muy esporádica e infrecuente.
Ahora bien, la mayoría de las personas con enfermedad mental no se comportan de manera agresiva o violenta. Es más frecuente que sean víctimas de la misma, hasta el punto de que según estudios recientes la frecuencia en que los enfermos mentales sufren actos violentos o delictivos multiplica por 14 la tasa de la población general (Teplin, 2005).
Los factores que se asocian de forma más constante al riesgo de conducta violenta son la coexistencia con el abuso de Alcohol y Drogas, el Incumplimiento del Tratamiento y los Antecedentes de Conducta Violenta (Stuart, 2003).
Los factores de riesgo para conducta violenta principales son ser joven, varón, estatus socioeconómico bajo, abuso de tóxicos (Norko 2005).
La conducta violenta se produce más frecuentemente hacia los miembros de la familia, y en el propio hogar.
Según algunos estudios, la contribución total a la violencia por parte de las personas con Enfermedad Mental es menor del 5%.
En los últimos años se ha asentado la idea de que la psiquiatría comunitaria y la desinstitucionalización es culpable de los delitos cometidos por enfermos mentales. Fruto de este temor y de la responsabilización de los profesionales por las conductas de los pacientes es un modelo asistencial crecientemente coercitivo, con incremento de ingresos y tratamientos involuntarios, incluso en ausencia de delitos, aumento del uso de fármacos. En conjunto, en algunos países se está produciendo un peligroso deslizamiento hacia una política asistencial dirigida a contentar la “seguridad” de la población, más que el bienestar de los pacientes (Laurance, 2003).
Como señalan Thornicroft y Goldberg, en nuestra sociedad se están quebrantando los elementos para formular predicciones y para garantizar la seguridad ciudadana. A su modo de ver, existe una ansiedad flotante que precisa cristalizar en “monstruos” concretos, que podrían ser los pedófilos o los enfermos mentales. En una sociedad, como la nuestra, que cada vez acepta menos el riesgo, estamos entrando en una época “en la que puede ser culturalmente más fácil excluir que incluir a las personas que portan un estigma asociado con algún tipo de riesgo” (Thornicroft & Goldberg, 1998). No es extraño, por lo tanto, que existan corrientes que impulsan hacia una “asistencia dirigida por el miedo”.
Uno de los principales determinantes de la ecuación enfermedad mental = violencia que potencia el estigma son los medios de comunicación. Abundan los reportajes sensacionalistas que publican los medios de comunicación siempre que un antiguo paciente mental comete un acto violento, es común el mal uso popular y periodístico de términos psiquiátricos (como “psicótico” y “psicopático”). A consecuencia de estas actuaciones, la opinión pública encuentra
justificado su miedo y su rechazo a los enfermos mentales y trata de segregarlos de la comunidad, porque les presupone peligrosos.
Sin embargo, la realidad parece ser bien diferente, y los resultados de las investigaciones no refrendan la pretendida peligrosidad de las personas con enfermedades mentales. La realidad es que en general los actos violentos graves cometidos por personas con trastornos mentales importantes aparecen concentrados en una pequeña fracción del número total de pacientes, especialmente con problemas sobreañadidos de abuso de alcohol y tóxicos.
La mejor manera de afrontar esta situación no pasa por establecer formatos de asistencia crecientemente coercitivos sino por trabajar para eliminar la estigmatización y la discriminación, desarrollar servicios asistenciales accesibles y volcados en mantener el contacto con los pacientes así como de ofrecer intervenciones de calidad acordes con la evidencia científica (Crisp, 2000; Crisp, 2001; Byrne, 2001).
Podemos resumir y “tirar los Muros” de una vez:
El Estigma es una barrera real para la asistencia e integración social de las personas con Enfermedad Mental y para sus familias.
La asociación entre Violencia y Enfermedad Mental alimenta la actitud de discriminación y temor por parte de la población general.
Las políticas asistenciales estan más preocupadas por calmar la alarma social y proteger a la población, que por procurar una asistencia normalizada y acorde con los derechos de estas personas.
Los medios de comunicación son un elemento importante en la difusión de esta alarma, y la desinformación y el uso inadecuado de términos contribuye a perpetuar mitos y mantener la ignorancia.
La mejor manera de luchar contra la violencia en la Enfermedad Mental y el estigma resultante es procurar el mejor tratamiento disponible, garantizar el contacto con los servicios de los pacientes más graves y evitar la marginalidad.
Fuente: José J Uriarte

Para finalizar os invito a disfrutar de un grupo musical Estadounidense que apuesta por la psicodelia de ayer y de hoy, con toques de ruidoso pop-electrónico bailable, llamado MGMT tema "Kids"

sábado 10 de octubre de 2009

La gran esperanza hecha realidad: "TAC"


10 de Octubre 2009, día Mundial de la Salud Mental, cuyo lema es “Salud mental en la atención primaria; mejorando los tratamientos y la salud mental”, se ve la luz!!! debemos reclamar el TAC, me atrevo a confirmar que el TAC es el camino a seguir, es la gran solución para los pacientes mentales, especialmente para los Trastornos Mentales Graves(TMG), es la alternativa a las largas hospitalizaciones, es la herramienta que rompe y tira los muros del estigma. El TAC es el Tratamiento Asertivo Comunitario, aplicado hoy en día en muchos paises, surgío a principios de los años 60, en Estados Unidos, consolidado en 1970-1980 por Arnold Marx , Leonard Stein, y Mary Ann Test, del Instituto de Salud Mental de Mendota en Madison (hospital del estado en el Condado de Dane, Wisconsin,) y posteriromente extendiédose a al resto del mundo.En España, los pioneros han sido "El TAC Avilés" iniciado por E.Piñuelas(1999) y actualmente por Jambrina(desde 2002).

El TAC es uno de los modelos de Programas de Seguimiento y Cuidado de personas en la comunidad, sin la necesidad de estar ingresasdas en un hospital, mediante un equipo de profesionales que atienden a la persona y a la familia en su domicilio.
Concepto “Tratamiento Asertivo Comunitario”:
TRATAMIENTO= Vehículo hacia la Recuperación.
ASERTIVO= Interesarse activamente en la vinculación y mantenimiento la alianza terapéutica
COMUNITARIO= Trabajo en la comunidad con servicios sanitarios y/o normalizados. Intervención “in vivo”(sobre el terreno).

El TAC es "Proporcionar atención comunitaria integral y continua a personas con un trastorno mental grave, para alcanzar el máximo nivel de integración social, calidad de vida y relaciones interpersonales"(H.Monsalve), y evitar las consecuencias del estigma; rechazo, marginación-exclusión social que tradicionalmente se han asociado como máximos riesgos de fracaso y sufrimiento añadido en las vidas de estas persona.

Los 10 Principios que proporcionan fidelidad al TAC y que se diferencia al resto de servicios de Salud Mental, son:

1) Servicio específico para las personas que padecen TMG.

2) Cuidado sin interrupciones, por un equipo multi-inter-disciplinar (imprescindibles Psiquiatra y Enfermero/a) que asume y comparte la responsabilidad completa en el tratamiento de las personas al completo (no de un solo coordinador de cuidados), existiendo un referente o tutor que lidera el Plan Terapéutico Individualizado(PTI), y que mantiene informado al resto del Equipo, Servicios Comunitarios y familias, mediante reuniones frecuentes(diarias).

Continuidad de la dotación y los miembros del equipo, trabajan con cada persona de una manera regular e intensiva. Si un miembro del equipo toma vacaciones o se va del trabajo, los servicios que la persona está recibiendo no se interrumpen y no es necesario comenzar otra vez desde el principio con alguien que es nuevo. Siempre hay miembros del equipo que conocen a cada Persona que puede continuar la misma labor si un miembro se retira del equipo.

3) Este equipo proporciona todos los cuidados de forma integrada e intensiva, en vez de derivar a las Personas a otros programas.
Los servicios que se proporcionan son proveídos en la comunidad, lo que significa que los servicios se proveen en las casas de las Personas, donde ellos trabajan, y en otros lugares de la comunidad donde los problemas ocurren o donde se necesita el apoyo.

4) Las ratios Usuario-Profesional son bajas, idealmente 10/1.

5) El lugar de atención es la comunidad (la calle, domicilio, cafetería, trabajo, gimnasio...), intervenciones "in vivo”, y el trabajo de despacho sólo es para la planificación y coordinación del equipo. Esto permite intervenir pensando no sólo en la Persona, si no en la persona como ser social, trabajando con el sistema social natural de la persona, en el desarrollo de su entorno más próximo, y en el trabajo y planificación familiar como factor importante.

6) Los tratamientos y servicios de apoyo son individualizados y personalizados, enfocados a la cobertura de las necesidades y deseos de la persona, con implicación activa del mismo, su foco de atención principal no es tanto el control de la sintomatología, si no el desarrollar al máximo los puntos fuertes, las capacidades y cualidades más conservadas de cada persona.

7) La cartera de servicios y tratamientos es exhaustiva y flexible, se enfatiza el apoyo práctico en la solución de problemas de la vida diaria, utilizando recursos normalizados en la medida de lo posible, las personas con enfermedades mentales tienen necesidades más globales que las propias de su enfermedad y deben utilizar los mismos recursos que el resto de personas.

8) Existe una cobertura de 24 horas.

9) Enfoque y seguimiento asertivo: requiere intervenciones rápidas, estrecho seguimiento de la Persona en el enganche y mantenimiento del contacto frecuente garantizando cuidados (lo idóneo, con Enfermería), implicándole y responsabilizándole de su tratamiento, pero dispuestos a asegurar su cumplimiento e ir en su busca cuando exista riesgo de abandono o descompensación.

10) El programa está disponible por tiempo indefinido e ilimitado. Mientras que los pacientes progresan hacia la meta de la Recuperación, el equipo tiene menos contacto pero continúan estando disponibles, si aparece una necesidad de apoyo adicional.
Os pongo de la RTVA(Andalucía) un video (una vez en la Pag. picar 2 veces bajo la foto derecha, sobre la fecha) de Atención de Salud Mental Comunitaria que refuerza positivamente éste tipo de programas TAC, no llega a ser un Equipo TAC, más adelante seguiremos habalado sobre ello.
Me despido musicalmente, con uno de los grupos más grandes de la historia: Radiohead, tema - Karma Police

jueves 10 de septiembre de 2009

Propuesta: ¿Tratamiento Ambulatorio Involuntario para personas con trastornos mentales?


La Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Enfermos Mentales (FEAFES), propugnó la creación de un Comité Técnicojurídico, en el que participaron inicialmente sólo juristas, y al que se añadieron profesionales del ámbito sanitario y social, al objeto de crear un grupo de estudio y análisis de la normativa legal existente en el ámbito de la Salud Mental y el impulso de nuevas normas y, especialmente, para arbitrar mecanismos que permitieran aplicar tratamientos ambulatorios bajo control judicial. Tras varias reuniones, y como consecuencia de diferentes estudios previos desarrollados desde la Oficina del Sindic de Greuges de la Comunitat Valenciana, este Comité elaboró una propuesta de reforma legislativa consistente en añadir un apartado nuevo al artículo 763 de la Ley de Enjuiciamiento Civil(LEC), que explícitamente reconoce la posibilidad de instaurar un Tratamiento Ambulatorio Involuntario (TAI).

La aparición de esta propuesta obedece a las siguientes causas:
1. La sobrecarga y malestar de los familiares de aquellos pacientes que sufren trastornos severos y persistentes, que en ocasiones están viviendo situaciones desesperadas.
2. La falta de desarrollo de un modelo comunitario integral de atención a la salud mental, con graves deficiencias, fundamentalmente en lo que respecta a:
a. Dotación de recursos de rehabilitación y dispositivos socio-sanitarios (tanto residenciales como de apoyo a la integración social y laboral).
b. Descoordinación y fragmentación de los servicios, especialmente entre los servicios hospitalarios y comunitarios.
c. Falta de continuidad de cuidados con una actitud de baja responsabilización clínica y de toma a cargo de los pacientes por parte de los profesionales, que necesitan, además, tener formación adecuada para desarrollar programas de continuidad de cuidados.
d. Tratamientos centrados en los dispositivos y no en las necesidades reales de los pacientes, con escasez de intervenciones y asistencia domiciliaria, muy carentes en las redes asistenciales y demanda prioritaria de las Asociaciones de Familiares y Enfermos Mentales.
3. Falta de regulación de un Plan Integral de Atención Socio-sanitaria que cubra las complejas necesidades de las personas que sufren trastornos mentales graves.
4. Disparidad y heterogeneidad en el desarrollo de servicios, incluso dentro de la misma Comunidad Autónoma.

Está claro que las conclusiones establecen posiciones a favor y en contra del tratamiento ambulatorio involuntario, y dar respuesta entre otras a las siguientes preguntas:
- En nuestro medio, ¿Qué aporta una medida de este tipo?.
- ¿Se podría obviar esta medida si se dispusiera de recursos suficientes para instaurar programas de seguimiento con visitas domiciliarias?.
- ¿Es suficiente un (o varios) Tratamiento Intramuscular al mes para que un paciente esté compensado?
- Si se considerara necesaria la regulación del tratamiento ambulatorio, ¿dónde se incluiría?: legislación general civil, legislación sanitaria general sobre tratamientos no consentidos, o legislación específica para enfermos mentales.
- Riesgos de la medida
- Consecuencias del incumplimiento de la medida
- Tras ésta medida ¿sería posible conseguir una mínima vinculación con el paciente?
- ¿Que se hace si a pesar de todo el paciente no acude? ¿Se le ingresa de manera preventiva? ¿se le detiene? ¿se va a su casa a intentar convencerle?
- ¿Podría evitar una medida aún más restrictiva (y comprobada con los antecedentes previos) como son los reingresos hospitalarios, más aún si son involuntarios, y más aún si son con intervenciones “desagradables y de gran desgaste” para el propio paciente y la familia?

Un aspecto resaltado por todos los componentes del grupo de expertos y desde la Junta Directiva es nuestra convicción de que la propuesta formulada por FEAFES para regular los tratamientos no voluntarios (artículo 763 de la LEC) de las personas con trastornos psíquicos, obedece fundamentalmente a la falta de desarrollo de un modelo comunitario integral de atención a la salud mental, y la falta de regulación de un Plan Integral de Atención Sociosanitaria que cubra las complejas necesidades de las personas que sufren Trastorno Mental Grave(TMG).

Mi opinión es la de rechazar esta propuesta al considerar, no sólo que no garantiza y/o aporta beneficios para el tratamiento de los pacientes con trastornos mentales, sino que puede ser perjudicial. El problema central y más urgente no es tanto la necesidad de reformar el marco legal, sino la insuficiencia de recursos y falta de desarrollo de servicios que hagan frente a los problemas y a las necesidades de las personas con Trastorno Mental Grave y a la cuestión de la cronicidad.
En nuestro país, según la legislación, disponemos de un marco legal suficiente para garantizar la atención integral a las personas que sufren trastornos psíquicos: la Ley General de Sanidad de 1986, que en su articulo 20, enumera los principios que deben regir en la atención a la Salud Mental, y La ley 41/2002 de Autonomía del Paciente. Esta Ley, de extraordinaria importancia y escasamente conocida y/o aplicada por los profesionales sanitarios, avanza en la creación de espacios de libertad del paciente frente al sistema sanitario.

Además, esta propuesta de tratamiento involuntario, al contemplarse sólo para pacientes con trastornos psíquicos, introduce de nuevo el riesgo de estigma y marginación de los pacientes mentales respecto de los demás usuarios de la Sanidad y, con ello, pone en riesgo el valor de la normativa que garantiza los derechos fundamentales de los pacientes, claramente es discriminatorio y estigmatizante, no respetando el principio de igualdad de los ciudadanos ante la Ley. Por tanto, más que proteger al paciente con trastorno mental, agravaría sus diferencias.

Es razonable esperar que tratándose de imponer un tratamiento contra la voluntad del paciente, las posibilidades de incumplimiento aumentarán. En ese caso, no están claras las consecuencias del incumplimiento (ingreso del paciente, incapacitación, etc).
Además, la aplicación del tratamiento ambulatorio involuntario conlleva el riesgo de simplificar el tratamiento a una intervención psicofarmacológica, cuando cada día hay mas evidencias de que el tratamiento integral y/o combinado (farmacológico, psicoterapia y rehabilitación psicosocial, atención en el domicilio) es el más eficaz para los trastornos graves.

También es preciso considerar las posibles consecuencias adversas de este tipo de tratamiento sobre la relación terapéutica ya que la aplicación de una medida coercitiva añade dificultades a la necesaria relación entre el paciente y el terapeuta.
Una importante reflexión a realizar es si la promulgación de esta reforma legislativa que permitiría la aplicación de tratamientos involuntarios favorece o dificulta el empowerment (Empoderamiento) del paciente. Entendiendo el proceso de empowerment como “la capacitación de las personas para tomar las decisiones en relación con su salud y sus cuidados de forma más autónoma y responsable”. La aplicación del tratamiento involuntario puede fomentar la desresponsabilización de los profesionales sanitarios por delegación en el sistema judicial y la instalación del paciente en la pasividad, la dependencia y la regresión. Un modelo de atención inspirado en el empowerment trata de potenciar las capacidades propias del paciente, favorece una mayor responsabilidad en el manejo de la enfermedad y mejora la adhesión al tratamiento, e implica pasar de un modelo paternalista de relación terapeuta-paciente a un modelo de decisiones compartidas. La participación del paciente en la toma de decisiones, el consentimiento y el pacto asistencial basado en la confianza entre los profesionales sanitarios y el usuario son ejes fundamentales en la evolución del tratamiento y posterior rehabilitación.

A nivel internacional, si bien existen algunas experiencias de aplicación de fórmulas de tratamiento ambulatorio involuntario, en especial en países con tradición jurídica anglosajona, hasta el momento actual no existe suficiente evidencia científica sobre la eficacia de este tipo de medidas, ni evaluaciones concluyentes sobre los pros y los contras que lleva su aplicación. Tampoco existen recomendaciones en el marco Europeo sobre la conveniencia de introducir reformas legales específicas para regular este tipo de tratamiento, tal como se desprende del «Las recomendaciones del Consejo de Ministros para la protección de los derechos humanos y la dignidad de las personas con trastornos mentales», aprobado por el Consejo de Europa en el año 2004.
Igualmente la Declaración Europea de Salud Mental en Helsinki , incluido España, se comprometieron, a desarrollar servicios comunitarios, eliminar los estigmas que sufren los enfermos, fomentar su reinserción en la sociedad, ofrecer a los pacientes la posibilidad de implicarse en su autocuidado, y promover legislación que acabe con la discriminación.

Por lo tanto señalo las siguientes PROPUESTAS:

1. Rechazar la modificación del articulo 763 del LEC por tratarse de una regulación legislativa específica para las personas que padecen trastornos psíquicos y no existir suficiente nivel de evidencia sobre su eficacia como para recomendar su aplicación.
2. Instar a la Administración Sanitaria el cumplimiento de la Ley General de Sanidad, articulo 20, Ley 16/2003 de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud, que regula las prestaciones y el ordenamiento de los servicios, para desarrollar un modelo comunitario de atención a los problemas de Salud Mental.
3. Aplicación de la legislación actualmente vigente (la Ley General de Sanidad de 1986 y Ley de Autonomía del Paciente) como marco regulador de los derechos de los pacientes y de las relaciones clínico-asistenciales en aquellas situaciones en las que pueda existir algún conflicto de intereses.
4. Cualquier propuesta de modificación o de regulación de los tratamientos forzosos o no consentidos, en el caso de llevarse a cabo, debería tener un carácter general y no dirigirse de forma específica al colectivo de pacientes que sufren trastornos psíquicos.

Fuente: AEN, Mª Eugenia Diez Fernández

Para finalizar un tema del último disco the killers, temazo "human", nos cantan: “Somos humanos no marionetas”.

http://www.youtube.com/watch?v=n6r4KT8-VX0

viernes 24 de julio de 2009

Qué hacer...7 de 7


7. Investigación:

Hay que investigar!! el mundo de la salud mental y los políticos no puede esquivar esta injusticia social, el estigma dirigido a la enfermedad mental, ya que perjudica de manera transversal a la calidad de vida, no respeta los derechos fundamentales de ciudadano, como tener las mismas oportunidades, disfrutar dignamente y con igualdad al resto de ciudadanos de un empleo, vivienda, atención sanitaria igualitaria al resto de enfermedades, tener una vida social aceptable (amigos, pareja, vecinos, familia).

El mundo de la salud mental y políticos más que preocuparse sobre el porqué se discrimina y se rechaza a la enfermedad mental y cómo resolverlo, priorizan invirtiendo esfuerzos y dinero en construir grandes Servicios de Rehabilitación Hospitalaria o Cumunitaria y recursos Residenciales (en vez de pisos o facilitar el alquiler), justificados con una finalidad integradora…, pero verdaderamente alimentan el estigma en salud mental, lugares donde no se individualiza, siguen habiendo muros físicos y psíquicos, asimetrías de poder, jerarquías, “ellos y nosotros”, “sus residencias y nuestras viviendas”, “sus lugares de encuentro y los nuestros”, “sus formas de divertirse y las nuestras”, “sus formas de vida y la nuestra”, “su felicidad y la nuestra”…son recursos con filosofía y resultado favorecedor de guetos, “separatistas, manicomiales, contenedores”, porque la sociedad así lo demanda.

También invierten adecuadamente en encontrar el tratamiento farmacológico eficaz(actualmente limitado y con demasiados efectos 2ºs, no deseados) y en diagnosticar ( actualmente muchos muy mal diagnosticados) mediante medios y evidencia científica, en eliminar sintomatología positiva (alucinaciones, delirios…), olvidando los síntomas negativos(apatía, abandonismo…).
Una búsqueda e investigación estrictamente médica, no lo es todo, hay otras necesidades: no hay conciencia de enfermedad, no pide ayuda, se aísla toda su vida en casa, la familia esconde los problemas…la solución no es tratarlos en recursos asistenciales nada asertivos, con profesionales “contaminados” por el paternalismos y atención manicomial, no es probar una medicación nueva…si después en su casa la persona no se tomará.

Las personas con enfermedades mentales, es importante valorar de que manera y en que medida se ven afectadas por este proceso de defensa grupal, el estigma, y si es posible, entender las razones reales y los argumentos que intentan justificarlo.
Explorar e indagar sobre las creencias, sentimientos y emociones de los estigmatizados (paciente, familia, profesionales y servicios de salud mental) y de los que estigmatizan (población general o sociedad), con la finalidad de crear herramientas de detección de estigma (escalas autoaplicadas/ autoevaluación/ la opinión de la persona y la población).

En conjunto, esos aspectos permiten establecer, con una cierta razonabilidad aunque sin grandes concesiones al optimismo, algunos elementos básicos para una estrategia de intervención. Estrategia que se plantea dos objetivos generales: interrumpir los procesos de estigmatización, modificando las actitudes sociales prevalentes y eliminando factores de refuerzo, por un lado, y, paralelamente, disminuir el impacto que el estigma tiene sobre las personas afectadas y ayudarlas a desarrollar estrategias personales más adecuadas para el manejo del problema
Investigaciones coordinadas y multidisciplinares, básicas, ampliar nuestro conocimiento sobre los complejos procesos de estigmatización y sus consecuencias, y aplicadas, para evaluar la efectividad de nuestras intervenciones para el profesional.

Así las áreas prioritarias de investigación serían; las diferentes estrategias de cambio, el análisis del funcionamiento de los medios de comunicación y su tratamiento de las noticias relacionadas con las personas con enfermedades mentales, al estudio de las estrategias de manejo personal, las evaluaciones de efectividad de las distintas intervenciones y la búsqueda de medidas estandarizadas de repercusión en usuarios y familiares, estableciendo comparaciones entre distintos sectores y entre distintas sociedades y culturas.

Hay que investigar y seguir avanzando, Como ejemplo:

- Eduard Punset entrevista a la neuropsiquiatra María Ron.
El programa también ofrece un interesante contrapunto a la ciencia y el despacho, con un reportaje sobre Radio Nikosia.

http://www.saludmentalyesquizofrenia.com/2008/11/video-del-programa-redes-sigue-el.html

- Artículo , donde “opiniones subjetivas” definen a la psquiatría actual.

http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?29185

- Os animo a ver estos 2 videos más, ilustrativos sobre la Reforma Psiquiátrica en Colombia y Argentina, ejemplos que reflejan la evolución de la atención en salud mental y que nunca deberíamos olvidar.

http://www.youtube.com/watch?v=UWyx5IxRWbY

http://www.youtube.com/watch?v=2zxR-jpmZqI&feature=related

domingo 21 de junio de 2009

Qué hacer...6 de 7

Antes, presentaros un nuevo dibujo de C.M., darle ánimos y mucha fuerza, hace poco estuvo 2 semanas ingresado en Agudos, ahora ya recuperado, sigue hacia adelante con su vida felizmente, con sus aficiones e inquietudes; la psiquiatría, las mujeres, la lectura, los idiomas, la música, el cine y la familia.
6.Consideración de los agentes sociales:

Los profesionales de medios de comunicación, el personal docente, empresarios, profesionales de Atención Primaria de Salud y de los servicios sociales comunitarios y de otros servicios de ayuda a las personas (por ejemplo la Policía), todos ellos tienen representación clave en distintos momentos y etapas del proceso de estigmatización, lógicamente lo tendrán también en la desestigmatización .
También debemos añadir a los profesionales de salud mental, de manera específica, somos estigmatizados y a la vez debemos contribuir a mejorar la situación, interviniendo en la población general (educación sanitaria), y mediante nuestra actividad diaria de atención directa.
Este último punto merece una reflexión, existen dudas razonables si nosotros, los profesionales de salud mental somos los que debemos tratar o ser máximos protagonistas frente al estigma, sobretodo hay razones históricas remarcadas por movimientos críticos originados desde modelos comunitarios, achacando el papel estigmatizante de la Psiquiatría tradicional. Existen foros de discusión sobre la función contradictoria del diagnóstico (su mal uso) y el tratamiento(uso frecuente de servicios de salud mental) ya que refuerzan el estigma, vía etiquetado.
Quiero hacer hincapié en los medios de comunicación de masas: la Radio, TV, Internet, Prensa, el cine y los libros. Se consideran en la actualidad, los más poderosos instrumentos para impulsar o modificar la cultura, capaces de construir o de destruir. Son parte insustituible de la sociedad, de la cultura de masas, educación, información y de la política moderna: ninguna podría entenderse, ni ser lo que han llegado a ser, sin los medios de comunicación. Las sociedades actuales se desarrollan, cohesionan, divergen, se movilizan, manifiestan o dejan de exteriorizar consensos, a través de y delante de los medios(“espejos de la realidad”). Por eso es fundamental y esencial no olvidar que los medios son “espejos de la vida” , pero NO LA VIDA MISMA.
Estos medios ya surgieron cuando se inventaron, en el caso de descubrimiento de la imprenta(siglo XV) revolucionando las relaciones interpersonales, humanas, públicas, incluso influyendo en la propia opinión, personalidad, conducta de la persona mediante el poder de la “etiqueta”, categorizar en sentido positivo(“la marca registrada” como buena) y en sentido negativo(etiquetar con “mala fama”= estigma).
A los medios se les conoce como “portadores de mensajes”, pero deben ser mensajes de calidad, aunque sabemos que son industrias culturales que normalmente no buscan el interés o el beneficio público, sino el beneficio propio, su negocio. La calidad de los mensajes suele quedar en un 2º plano, antes dependiendo de los costes de producción y al mismo tiempo satisfacer y complacer al público (que no suele ser perspicaz, exigente o participativo).

Desgraciadamente para la sociedad, los medios pueden manipular la información, haciéndonos llegar un falso mensaje que serán seguidos por muchas personas, y el uso del mismo para intereses propios de un grupo específico(Ejem. Mensaje; las personas delgadas son más guapas y atractivas que las personas con sobrepeso).
Pondré un ejemplo en salud mental: “En un programa de TV sacaron una relación de sucesos dramáticos que habían cometido enfermos mentales. La impresión que transmitía era la de que son muy violentos y da un poco de miedo”. ¿Es esto real? La mayoría de nosotros(la sociedad) piensa que si, relaciona violencia y enfermedad mental. Cuando está demostrado que “el enfermo mental no es más violento que el sano”
http://www.portalsaludmental.com/Article435.html

Claramente los medios de comunicación etiquetan de manera negativa creando estereotipos(creencias falsas) por ignorancia(lo dudo) o por interés comercial(me lo creo) lanzan grandes titulares espectaculares con consecuencias terribles para la salud/enfermedad mental y sobretodo para la persona que directamente la padece, como es el auto-estigma (creerse las propias creencias falsas, aplicando actitudes negativas sobre si mismo), sentimientos de desconfianza sobre uno mismo, aislamiento social, rechazo a pedir ayuda, a buscar pareja o amigos, trabajo, vivienda…con el resultado de perder sus derechos como ciudadano, ¿convirtiéndose en ciudadano de 2ª?, NADIE SE MERECE ESTA DISCRIMINACIÓN. ¿Porqué la sociedad lo permite? El público tiene que cambiar actitudes, ser perspicaz, exigente y participativo, luchemos contra el estigma en salud mental, avancemos juntos para ser una sociedad justa, “Tira los muros”!!!!!.

Hay que cambiar actitudes de la población y trabajar conjuntamente con los profesionales de los medios de comunicación, contacto directo en sus puestos de trabajo o redacciones antes de publicar cualquier noticia.
También es necesario cambiar la legislación, desde 1952, una Subcomisión de las Naciones Unidas dedicada a la evaluación de los medios y sus consecuencias sociales y políticas, propuso un Código Internacional de Ética Periodística. Iniciativas similares han sido presentadas, desde entonces, en numerosas naciones. En algunos países y regiones, hay códigos con normas que se sugieren para propiciar la escrupulosidad, la veracidad y el respeto a garantías individuales en la cobertura y publicación de informaciones en los medios. Esos códigos, suelen ser instrumentos de autorregulación por parte de los operadores o trabajadores de los medios.

Aconsejo estas guías que pretenden fomentar una mejor cobertura en los medios de comunicación a los que tiene acceso el público en general, proporcionando una información justa y fiel sobre la salud mental y facilitando una perspectiva más equilibrada sobre este tema.
Pienso enviar este documento a todos los medios que tenga acceso.
Lexicón:
http://www.feafes.com/FEAFES/DocumentosElectronicos/Capitulo9172/Lexicon.htm
Guía de estilo:
http://www.feafes.com/FEAFES/DocumentosElectronicos/Capitulo9172/guía+estilo.htm
Manual para entidades:
http://www.feafes.com/FEAFES/DocumentosElectronicos/Capitulo9172/Manual+entidades.htm Folleto:
http://www.feafes.com/FEAFES/DocumentosElectronicos/Capitulo6493/PEM+y+medios+de+comunicación.htm

Termino con música: Aprovechando que ayer finalizó el Sonar y hoy comienza el verano, os invito a escuchar a Joe Crepúsculo, a participado en el Sonar 2009 y personalmente conozco al cantante, muy divertido, pop, electroacústica, se puede definir a su música como “música de sanación y meditación”. Número 1 en la Revista Rockdelux como mejor grupo nacional de 2008, con el LP-Supercrepus.
Ahí va 1 tema para el verano “Vente Conmigo” y 1 video divertido “suena brillante” .
http://www.lastfm.es/music/Joe+Crep%C3%BAsculo/_/13+Vente+Conmigo