Tira los Muros es un espacio de reflexión y lucha contra el estigma social y el autoestigma en salud mental. Entiende el estigma como el gran muro que limita la recuperación, la inclusión y el proyecto de vida. Promueve el empoderamiento y el pensamiento crítico sobre diagnósticos, tratamientos y prácticas coercitivas. Integra música, arte y cultura como formas de expresión, protesta y justicia, defendiendo derechos, dignidad, igualdad y esperanza.
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En la actualidad, uno de los mayores desafíos al que deben hacer frente los dispositivos de salud mental en el territorio español es el aumento de los profesionales enfermos crónicos. Este texto pretende dar visibilidad a este problema, aclarar algunos conceptos y aportar posibles soluciones al respecto.
Organizaciones de enfermos, familiares, enfermería y psiquiatría exigen el cese en España del uso de las contenciones mecánicas que la Organización Mundial de la Salud considera contrarias a los derechos de las personas.
Un informe del Relator Especial de la ONU ante el Consejo de Derechos Humanos presentado el pasado año pidió "reducir radicalmente el uso de la coacción, la medicación excesiva, de todas las formas de discriminación contra las personas con problemas de salud mental". Un gran número de organizaciones en España como la Confederación de Salud Mental, que representa a 300 entidades con más de 47.000 personas, la Asociación Española de Neuropsiquiatría o la Asociación Española de Enfermería de Salud Mental han visto en ese informe un espaldarazo a su reivindicación del fin de las contenciones mecánicas que se practican con estos enfermos en centros sanitarios de nuestro país.
Fuente:El financiero Aunque existen ejemplos de firmas que se preocupan por la salud mental de los trabajadores, aún es un tema que no se aborda lo suficiente y en EU cuesta hasta 210 mil millones de dólares al año a las compañías.
Aaron Harvey es cofundador de Ready Set Rocket, una firma de publicidad que ha realizado campañas para la marca de moda Michael Kors, la fragancia de la estrella del pop Rihanna y el exclusivo restaurante de ensaladas Sweetgreen. Él sabe cómo vender un estilo de vida con el que las personas quieren asociarse. También ha pasado décadas viviendo en secreto con una forma rara de trastorno obsesivo compulsivo. Harto de un mundo corporativo en el que no está bien hablar de eso, está aplicando sus habilidades de marca a un tema que la gente generalmente trata de evitar: la salud mental.
Pablo Tobajas lleva al XXII Congreso Nacional de Psiquiatría un proyecto pionero que reduce el número de contenciones
Cuando la Unidad de Psiquiatría del Hospital Comarcal de Inca decidieron abrir las puertas, algunas personas pensaron que corrían el riesgo de que hubiera un mayor número de fugas. También pensaban que a lo mejor medicarían más a los pacientes para que no se escaparan y, tal vez, que habría un mayor número de contenciones. Pero nada más lejos de la realidad.
Pablo Tobajas, psiquiatra adjunto de esta Unidad, ha explicado a Redacción Médica las conclusiones del programa 'Open Doors', un proyecto de investigación pionero que ayuda a errradicar el estigma y mejorar la autonomía de los paciente al recrear un entorno en el cual estén como estarían en el resto de unidades del hospital. Estos datos qlos ha llevado al XXII Congreso Nacional de Psiquiatría, que se ha celebrado del 26 al 28 de septiembre en Bilbao.
A los colectivos de personas locas, escuchadoras de voces, supervivientes, usuarias, (ex)usuarias de la psiquiatría, y a las aliadas de lucha:
En marzo del 2019 el Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad revisó a España y emitió sus observaciones finales. Si bien la lucha por los derechos humanos reconocidos jurídicamente no debe establecer el límite alguno a nuestras luchas, estas observaciones constituyen una herramienta imprescindible de transformación social. Durante la revisión de España el Comité focalizó su atención en las vulneraciones de derechos humanos a las que estamos sistemáticamente expuestas las personas psiquiatrizadas en España, y sus observaciones finales instan a España a una trasformación radical del sistema de atención a la salud mental.
¿Qué es La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas (CDPD, 2006)? Es un tratado internacional de derechos humanos que España ratificó en el 2008 y que está incumpliendo sistemáticamente con respecto a nuestro colectivo.
El Dr. Dainius Pūras, principal vocero de salud de la ONU, sostuvo que las medidas para abordar la desigualdad y la discriminación serían mucho más efectivas para combatir las enfermedades mentales que el énfasis que se ha puesto sobre los medicamentos y la terapia en los últimos 30 años. La austeridad, la desigualdad y la inseguridad laboral no sólo son perjudiciales para la salud mental, también la suscitan («United Nations Official Document», s. f.).
Desde la crisis financiera de 2008, las políticas que acentuaron la división, la desigualdad y el aislamiento social han sido malas para el equilibrio mental. “Las medidas de austeridad no contribuyeron positivamente a la buena salud mental”, dijo Pūras. “Las personas se sienten inseguras, se sienten ansiosas, no disfrutan de un buen bienestar emocional debido a esta situación de inseguridad.”
Los grandes avances en la investigación en el área del cerebro y las neurociencias, a la vez que posibilitan importantes mejoras en la calidad de vida de las personas, nos plantean también que existe un creciente y grave riesgo de control y manipulación de las capacidades personales, de ahí que sea muy relevante comenzar a hablar de los Neuroderechos.
Me referiré en primer lugar a las capacidades que pueden estar en peligro en los próximos años, en un futuro más próximo del que a veces podemos creer, y a continuación a las capacidades que ya están en peligro como consecuencia de los avances en las neurociencias en los que ya estamos inmersos.
30 enero, 2019. Artículo: mad in america hispano hablante
Aunque en los Servicios Psiquiátricos de Diagnóstico y Tratamiento [SPDC, unidades psiquiátricas en los hospitales generales, NdT] se aplica la contención, no hay leyes o normas que la regulen, puesto que la ley 180/1978 [ley para el cierre de los manicomios, NdT] abolió el Decreto 615/1909. En el apartado IV artículo 60 de ese Decreto, se condenaba el uso de la contención y se establecía una sanción económica para quien recurriera a ella sin una autorización escrita por parte del director del manicomio o un médico (“En el manicomio se deben abolir o reducir a los casos absolutamente excepcionales los medios de coerción de los enfermos, que sólo podrán utilizarse previa autorización escrita del director o de un médico del instituto. La autorización indebida del uso de estos medios hace a los responsables susceptibles de una sanción pecuniaria… El uso de los medios de coerción está prohibido en las clínicas privadas). A día de hoy, en algunas regiones italianas la contención mecánica está monitorizada y se han dado indicaciones sobre su uso mediante circulares que las regulan. En la región de Emilia Romagna, esto ocurre desde hace años, y cada año los SPDC envían datos relativos a cada una de las contenciones que se han realizado. De hecho, cada SPDC cuenta con un registro específico para el seguimiento de los datos. Las auditorías también se programan para períodos y contenciones individuales de cierta duración.
—El aislamiento y la contención no alivian los síntomas psiquiátricos— afirmaba en el año 2000 Charle Curie, entonces subsecretario de la Oficina Estatal de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias (OMSHA) de Pensilvania —el uso del aislamiento y la fuerza física solo incrementa el sufrimiento de los pacientes y puede acabar produciendo un daño grave sobre ellos y el personal, un trauma emocional o incluso la muerte.
En ese momento presentaba el Programa de reducción de la contención y el aislamiento1, que finalmente ganaría el Premio a la Innovación otorgado por el Gobierno de los Estados Unidos.
—El aislamiento y la contención no son tratamientos, sino que reflejan un fracaso en el tratamiento.
En los tres años anteriores, los entonces nueve hospitales públicos de Pensilvania habían reducido en un 74% los casos en los que utilizaban la contención y el aislamiento, y en un 96% el tiempo que las personas estaban sometidas a ellos, sin aumentar las agresiones ni las lesiones y sin aumentar el gasto.
En la actualidad, los diez hospitales de los que se encarga la OMSHA son centros libres de contención mecánica (desde 2015) y de aislamiento (desde 2013). La contención química está prohibida desde finales de los años 90.
El sistema de atención de Pensilvania
El estado de Pensilvania se encuentra en el noreste de los Estados Unidos, al sur del Estado de Nueva York. Con cerca de 13 millones de habitantes, es el sexto estado más poblado del país. Actualmente dispone de 6 hospitales psiquiátricos que en el mes febrero de 2018 censaron un total de 994 atenciones a personas con problemas de salud mental y adicciones. La OMSHA, que coordina estos 6 centros, también proporciona atención en dos servicios para personas con problemas de salud mental que han cometido delitos (llamados centros de servicios forenses), una unidad de cuidado de larga estancia (de 159 camas) y un programa para menores con problemas de salud mental que han cometido delitos.
En 1990 este sistema de atención inició un trabajo de transformación de sus servicios hacia un “enfoque de recuperación y resiliencia”. Este enfoque trataba de ayudar a las personas a tener control sobre sus vidas en lugar de ser controlados por un sistema o sus profesionales, algo claramente incompatible con el uso de la contención, que en muchos casos -señalaba Curie- produce sufrimiento y retraumatización. Por ello iniciaron un intenso trabajo que años después acabaría en la eliminación de las contenciones mecánicas y el aislamiento tanto en los hospitales psiquiátricos como en los centros forenses.
La experiencia de Pensilvania: elementos clave en la eliminación de las contenciones
En un trabajo publicado en 2015 se mencionan cuatro elementos centrales, de cuya combinación resultó el cambio de modelo de Pensilvania: formación, monitorización, revisión de políticas y cambio cultural.
Formación
El modelo de Pensilvania hace énfasis en la formación del personal (que incluyó programas como “Respeto”) centrándose en el manejo de crisis y desarrollo de habilidades no ofensivas, además de las técnicas de desescalada verbal2. Se introdujeron además equipos de respuesta que aseguraran la organización en una intervención en crisis. Todo el personal recibe sesiones de formación anuales por política de la OMSHA.
Monitorización
La recogida de datos y la transparencia en su difusión es sin duda uno de los puntos fuertes del modelo pensilvano. El desarrollo de un sistema de recogida de datos a nivel estatal permitió monitorizar el uso de contención y aislamiento, así como medir el impacto de las medidas que se tomaron para eliminarlas. “Elegimos hacer públicos estos datos, disponibles para los defensores de los pacientes, los medios de comunicación y los gestores”, decía Curie en su presentación. Desde el año 2009 se elabora un informe mensual que puede consultarse desde su web y que monitoriza diversos indicadores de calidad, además del uso de la contención y el aislamiento, como el número de accidentes, el número de caídas, utilización de medicación, etc.
Revisión de políticas
En 1999 se dirigió a los hospitales la primera política con el fin último de eliminar las contenciones. Desde entonces han sido varias las modificaciones hasta su versión más reciente. El modelo proporciona una guía amplia y detallada en la que se recoge la filosofía de cuidado y que aborda aspectos como la información a familiares, la formación que debe recibir el personal, las sesiones de debriefing (reuniones posteriores al incidente crítico o episodio de contención en las que se evalúa la situación), la monitorización, y los aspectos más importantes sobre las técnicas de contención y aislamiento.
Cabe destacar que ya en 1997 se estableció que los episodios de aislamiento y contención no deberían superar los 30 minutos de duración, y que las prescripciones de medicación “si precisa” se eliminaron en el año 2005. Además, si bien la contención física (sujetar a una persona con las propias manos del profesional) se utiliza ocasionalmente (en concreto en el pasado mes de febrero la suma total de contenciones físicas en todos los hospitales fue de 37 y entre todas sumaron una duración de 2,42 horas), está estrictamente prohibida la utilización de técnicas que mantengan a la persona en el suelo y/o boca abajo (como se permiten por ejemplo en Reino Unido).
Cambio cultural
Es difícil concretar los factores que podrían citarse en este apartado, bien por ser característicos de Pensilvania o por no serlo (o no con tanta fuerza) de nuestros medios.
Uno de los cambios que señaló Curie en el año 2000 en la cultura hospitalaria, que apareció durante el trabajo para eliminar las contenciones y el aislamiento, fue que “nuestros pacientes dicen que el personal les escucha más y ahora están implicados activamente en el proceso de tratamiento (…) el rol del usuario se ha transformado desde uno de impotencia a otro de alianza”.
Un aspecto que se ha señalado crucial en la transformación de Pensilvania es la acción del movimiento por la eliminación de contenciones en el estado. Fue el trabajo de grupos de profesionales y activistas el que impulsó el cambio cultural que empezó a principios de los años noventa.
La participación de activistas defensores de los pacientes (término que hemos preferido para traducir advocate) que muchas veces son personas que han experimentado el ser atendidas en los servicios, es importante en el estado de Pensilvania. Son considerados por política de la OMSHA portavoces de las personas atendidas que pueden implicarse en el cuidado (siempre que la persona así lo desee), siendo miembros reconocidos del equipo de tratamiento. Ya en 1995 el gobierno estatal tenía “activistas defensores” independientes asignados a cada hospital, que proporcionaban a los pacientes protección de sus derechos.
Unas palabras finales
Si bien Charle Curie reconoció las estrategias del modelo como “seguras y replicables” hace casi 20 años, no es nuestra intención presentar el modelo pensilvano como algo acabado y a imitar, ni como un modelo absolutamente libre de coerción.
Sin embargo, nos parece un ejemplo sobre cómo el compromiso con una forma de entender a la persona y al cuidado pueden resultar en la eliminación de las contenciones mecánicas en los servicios de salud mental, sin un gran número de personal (en el año 2000 la media de personal para una unidad de 32 camas era de dos enfermeras y cuatro auxiliares psiquiátricos), sin utilizar métodos como la contención química o el aislamiento y sin que se produzcan más lesiones o agresiones.
Probablemente el hecho de que no se considere un modelo terminado y siga trabajando en la transparencia y la mejora de la calidad en sus servicios es también una de las claves del éxito en la eliminación de las contenciones mecánicas en el estado de Pensilvania.
Aislamiento: aislar a una persona de las demás restringiendo físicamente su capacidad de salir de un espacio definido.
Contención física: imponer una limitación manual del movimiento de una persona (de todo el cuerpo o de una parte), a menudo utilizando la fuerza.
Contención mecánica: utilizar dispositivos (como correas, cuerdas, cadenas, grilletes o tela) para restringir la capacidad de la persona para mover libremente todo su cuerpo o una parte de él.
Contención química: utilizar una medicación que no forma parte del tratamiento de una persona, con el fin de restringir su libertad de movimiento y/o controlar su conducta.
2. Las técnicas de desescalada verbal hacen referencia a un conjunto de herramientas comunicativas dirigidas a la resolución de conflictos.
El pasado 28 de marzo 2017, la Organización de las Naciones Unidas publicó un informe de 22 páginas dirigido a los responsables de las políticas de salud pública y los profesionales de la salud salud mental, en el que se solicita un cambio radical en los paradigmas de atención, especialmente un cambio en el modelo biomédico y neurocentrista reinante. El documento también aborda los tres principales obstaculos que tendrán que afrontar a fin de lograr dicha transformación.
En Psyciencia decidimos compartir estos tres puntos de manera textual para que psicólogos y psiquiatras puedan conocer de primera mano cuales son estos obstáculos y aporten ideas para mejorar los servicios de salud pública. Si deseas puedes descargar el documento completo en formato PDF.