sábado, 10 de agosto de 2019

La justicia social es lo más importante para la salud mental, declaró el vocero de la ONU

Carlos Martorell

El Dr. Dainius Pūras, principal vocero de salud de la ONU, sostuvo que las medidas para abordar la desigualdad y la discriminación serían mucho más efectivas para combatir las enfermedades mentales que el énfasis que se ha puesto sobre los medicamentos y la terapia en los últimos 30 años. La austeridad, la desigualdad y la inseguridad laboral no sólo son perjudiciales para la salud mental, también la suscitan («United Nations Official Document», s. f.).

Desde la crisis financiera de 2008, las políticas que acentuaron la división, la desigualdad y el aislamiento social han sido malas para el equilibrio mental. “Las medidas de austeridad no contribuyeron positivamente a la buena salud mental”, dijo Pūras. “Las personas se sienten inseguras, se sienten ansiosas, no disfrutan de un buen bienestar emocional debido a esta situación de inseguridad.”

lunes, 10 de junio de 2019

Neuroderechos. Una nueva batalla.(Joseba Achotegui)

Obra Carlos Martorell 2019
Los grandes avances en la investigación en el área del cerebro y las neurociencias, a la vez que posibilitan importantes mejoras en la calidad de vida de las personas, nos plantean también que existe un creciente y grave riesgo de control y manipulación de las capacidades personales, de ahí que sea muy relevante comenzar a hablar de los Neuroderechos. 

Me referiré en primer lugar a las capacidades que pueden estar en peligro en los próximos años, en un futuro más próximo del que a veces podemos creer, y a continuación a las capacidades que ya están en peligro como consecuencia de los avances en las neurociencias en los que ya estamos inmersos. 

domingo, 10 de marzo de 2019

#0Contenciones: ¿Qué factores pueden ser clave para superar la contención mecánica? // Roberto Zanfini

30 enero, 2019. Artículo: mad in america hispano hablante
Aunque en los Servicios Psiquiátricos de Diagnóstico y Tratamiento [SPDC, unidades psiquiátricas en los hospitales generales, NdT] se aplica la contención, no hay leyes o normas que la regulen, puesto que la ley 180/1978 [ley para el cierre de los manicomios, NdT] abolió el Decreto 615/1909. En el apartado IV artículo 60 de ese Decreto, se condenaba el uso de la contención y se establecía una sanción económica para quien recurriera a ella sin una autorización escrita por parte del director del manicomio o un médico (“En el manicomio se deben abolir o reducir a los casos absolutamente excepcionales los medios de coerción de los enfermos, que sólo podrán utilizarse previa autorización escrita del director o de un médico del instituto. La autorización indebida del uso de estos medios hace a los responsables susceptibles de una sanción pecuniaria… El uso de los medios de coerción está prohibido en las clínicas privadas). A día de hoy, en algunas regiones italianas la contención mecánica está monitorizada y se han dado indicaciones sobre su uso mediante circulares que las regulan. En la región de Emilia Romagna, esto ocurre desde hace años, y cada año los SPDC envían datos relativos a cada una de las contenciones que se han realizado. De hecho, cada SPDC cuenta con un registro específico para el seguimiento de los datos. Las auditorías también se programan para períodos y contenciones individuales de cierta duración.

jueves, 10 de enero de 2019

La dignidad del paciente es la dignidad del profesional ( JUAN GÉRVAS)

Carlos Martorell

La defensa del paciente como persona y no como elemento o instrumento, sobre el que o con el que actuar, es objeto de atención de este comentario en el que el autor pone en igualdad dignidad del paciente y dignidad del profesional

El paciente como ser humano autónomo

La dignidad del paciente se explica por su valor como ser racional que tiene libertad para escoger entre alternativas vitales.

Ciertamente, la libertad del paciente se ve recortada en mucho pues el enfermar implica justo la limitación y el desvalimiento. Por ello es más importante que nunca que el ser humano doliente sea tratado con dignidad; es decir, sea respetado en la toma de decisiones y en el ejercicio de su libertad.